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Cuando EEUU experimentó con sífilis y gonorrea en Guatemala

Los experimentos médicos estadounidenses en Guatemala entre 1946 y 1948 dejaron un saldo de 83 muertos.

En Guatemala se llevaron a cabo experimentos por entidades de salud de Estados Unidos de Norte América, inoculando infecciones de transmisión sexual (gonorrea, sífilis y cancroide) a poblaciones vulnerables con el objetivo de generar un modelo humano para estudio de este tipo de enfermedades.

Estos experimentos permanecieron ocultos durante 64 años, cuando la Dra. Susan Reverby los descubrió al revisar los archivos de quien fuera el investigador de los mismos, Dr. John C. Cutler. Fueron inoculados 1308 personas y reportadas fallecidas 83. Al hacerse pública esta nefasta noticia, se condenaron los hechos acontecidos entre 1946-1948 por múltiples organizaciones y el gobierno, nombrándose una Comisión Presidencial en Guatemala y por su parte el gobierno de Estados Unidos también conformó una Comisión Presidencial.

Los informes y dictámenes de ambas Comisiones coinciden en que se violaron los principios éticos y morales, que la desigualdad social y racismo existente en esa época fueron condicionantes muy importantes, que lo acontecido puede ser catalogado como crímenes de lesa humanidad y que las personas que planificaron, aprobaron, condujeron, facilitaron y financiaron estos experimentos son moralmente culpables. 

Aproximadamente 5 mil 500 individuos participaron en los experimentos. Fueron divididos en dos grupos: los que fueron sometidos a estudios de diagnóstico y los que recibieron inoculación intencionada con los patógenos. Así, poco más de mil 300 individuos fueron expuestos a las enfermedades venéreas, ya sea mediante contacto directo o inoculación. De éstos, menos de 700 recibieron «algún tipo de tratamiento», según los más de 125 mil documentos analizados por la comisión.

El objetivo principal del experimento de inoculación con la gonorrea era «probar la eficacia de una variedad de medidas profilácticas, incluyendo varias lociones químicas, así como la penicilina por vía oral». También se pretendía entender los cambios en la sangre y en el cuerpo tras la inoculación de la sífilis y determinar si éstos cambios variaban dependiendo de si el contagio provenía de conejos enfermos o de personas infectadas con el patógeno. 

La exposición intencionada, que incluyó un total de 50 experimentos distintos con gonorrea y sífilis, se produjo tanto mediante prostitutas infectadas como a través de inyecciones directas con estos organismos. 

El informe final de la Comisión titulado: «Consentir el Daño», nos evidencia desde su nombre la coresponsabilidad de las autoridades y médicos guatemaltecos que participaron en los experimentos, en donde en nombre del desarrollo de la ciencia, se desatendieron los principios éticos y morales de la medicina, pues claramente se provocó daño intencional y sufrimiento a los sujetos de investigación, en donde la voluntariedad fue totalmente anulada y dado que se trataba de poblaciones vulnerables y bajo la jerarquía de superiores que no velaron por su bienestar, no puede considerarse que haya atenuantes para justificar lo actuado en el país.

La asimetría de poder entre Estados Unidos y Guatemala, es evidente aun en el presente y genera un entorno en donde el equilibrio para negociar entre dos naciones, no era el mejor y tomando en cuenta que Guatemala había sufrido las consecuencias de tiranías prolongadas, la carga de desigualdad social y racismo jugaron un papel fundamental, para que los sujetos de investigación no fuesen considerados ciudadanos o personas de pleno derecho, que no debieron haber participado de manera no voluntaria en los experimentos, particularmente porque se había planificado provocarles enfermedad de manera deliberada y sin conocimiento pleno de los sujetos de las consecuencias que podría tener el participar en los mismos.

La discusión sobre el resarcimiento, fue intensa y se consideró que podría negociarse de gobierno a gobierno, tanto para un enfoque individual de los afectados que pudiesen estar aún vivos en el presente, así como institucional, con el apoyo para el financiamiento de un centro de investigación y bioética de Guatemala, situaciones que nunca se concretaron.

Fuentes: Chicagotribune.com, Docs.bvsalud.org