CR Comunicación

CAMBIA TU REALIDAD CON ESTOS 3 MÉTODOS

La mayoría de las personas busca un sistema o una serie de técnicas (casi trucos) para poder desempeñarse más eficientemente.

Algunos siguen “recetas” de ejercicio, alimentación y hasta autoprogramación, o se unen a cultos y religiones que supuestamente tienen métodos probados para lograr resultados positivos en la creciente rama del desarrollo personal. Existe tanta información en la actualidad, que creemos que en algún lugar está exactamente lo que necesitamos: ese traje físico y psíquico hecho a la medida para nosotros… esa llave que abre nuestro espíritu. Así, probamos innumerables sistemas para mejorar o vencer aquello que queremos superar.

¿Quieres crear o cambiar tu realidad? ¿O quieres solamente conocer y aceptar la realidad? Pero, como todos estamos ávidos de información y de que alguien nos enliste un método funcional que promete bienestar, aquí está el segundo mejor sistema o uno de los mejores y más fáciles que puedes usar para cambiar tu realidad y mejorar tu experiencia en el sueño que es la vida,

1. Empieza con tu cuerpo.

Consigue estar saludable y mantente ahí. Come bien, este es el paso que muchas personas se saltan. El cuerpo y la mente son inseparables; no cometas el error de separarlos. El cuerpo es el ancla y cursor de tu existencia. Cambios positivos en tu cuerpo se desdoblan a otras áreas de tu vida. Si puedes transformar tu corporalidad, tendrás un excedente de energía que podrás usar para abrir nuevas puertas. Serás más positivo. Las personas responderán a ti de manera diferente. Esta es una verdadera y duradera alteración de la conciencia.

Sencillamente, la base y soporte de la realidad es el cuerpo. Nuestro cuerpo determina el nivel de realidades que podemos procesar. El cuerpo es verdaderamente nuestra nave espacial para experimentar la dimensión terrestre y probar el espectro del sentir. Sin conocer otros mundos, la salud o la homeostasis es lo que más se acerca a la iluminación o al perfeccionamiento.

2. Medita.

Empieza una práctica de meditación basada en el conocimiento interno. Las variedades son infinitas, pero lo sencillo es generalmente mejor. Aprende a sentarte en calma. Aprende a respirar profunda y naturalmente. Siéntate y observa tus pensamientos sin juicio o apego. Deja que pasen y se disuelvan sin intentar agarrarlos. Haz esto diario durante 10 minutos. Intenta luego llegar a una hora. Con media hora es suficiente. Pero hazlo diario, como lavarte los dientes. No hay otra práctica que te beneficie tanto como esta.

La energía del cosmos entra al cuerpo a través de la respiración: observar, conocer y aumentar la capacidad respiratoria es, sencillamente, una forma de incrementar tu energía y tu conexión con la tierra y el cielo. Meditar es la herramienta principal para autoconocerse que ha desarrollado el hombre en milenios. Según la tradición filosófica y esotérica, el autoconocimiento es esencial para que el individuo pueda potenciar su vida y su voluntad. En el oráculo de Delfos estaba escrito “Conócete a ti mismo”.

3. Aprende a cambiar de narrativa. 

Lo que eres y lo que es el mundo es una serie de historias cuidadosamente sembradas, que fueron creadas antes de que nacieras, que probablemente te sobrevivirán y a las cuales estarás sujeto mientras no las examines. Con los fundamentos que han construido mediante el ejercicio y la meditación, empieza a observar tu vida objetivamente. Pregúntate en qué partes eres cómplice pasivo de las historias de otras personas. Si te gusta, quédate en esas historias. Si no te gusta, no te quedes. No estás atado a ninguna de ellas.

Entre más conciencia, más libertad para elegir qué sucede después. Habilidad para cambiar la historia: magia. El mundo es como la impresión dejada por la narración de una historia, dice un texto védico. Es el mismo acto de contarnos el mundo lo que moldea al mundo. Nuestras palabras y nuestros discursos mentales son las estelas que se van estampando en la atmósfera y producen el instante, con su particular configuración. Seguramente has escuchado que eres lo que comes; en un nivel más sutil: somos lo que nos decimos que somos.

Fuente: Pijamasurf.com

Salir de la versión móvil